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Somos mente, somos espíritu. Emociones y pensamientos.

Somos pasado, presente… y futuro. Acción y proyecto.

Somos individuos, con historias plagadas de experiencias.

Somos seres sociales, llamados al encuentro con el otro.

Y somos materia, abiertos también a la trascendencia.

Desde el Centro Arrupe queremos atender todas las dimensiones de lo que somos, porque necesitamos y queremos alimentar cada aspecto de nuestra existencia.

La plenitud del ser humano es un horizonte que en diferentes etapas y momentos pasa por abrirnos a la sorpresa y la novedad de lo que está por descubrir.

Así, la vida se nos muestra como regalo, un regalo que queremos acoger.

Por eso en el Centro Arrupe queremos darle importancia a la dotación de herramientas para el crecimiento personal. Deseo que se materializa en seminarios, cursos y grupos, sobre temas tan diversos como el manejo de las emociones, sanar las heridas, aprender a despedirse.

Estos cursos van dirigidos a todas aquellas personas inquietas e interesadas en orientar mejor sus vidas. Personas que, buscando la felicidad propia y del entorno, se plantean como tarea prioritaria el conocimiento de sí mismos, así como el aumento de su propia comprensión y aceptación.

Entendemos el crecimiento personal integral como un proceso de ampliación de la consciencia de lo que uno es y, en particular del mundo interno emocional: necesidades, deseos, metas, dificultades, valores, etc. Lo vemos también como una tarea de superación de limitaciones y condicionantes del pasado, y de aprendizaje de nuevas actitudes y habilidades, cuyo logro va asociado al aumento del sentimiento de autenticidad, seguridad y control de la propia vida.

Pensamos que este trabajo de aumento de consciencia de la propia identidad conlleva siempre la mejora de las relaciones personales y del entorno en general y, por ello, se convierte en nuestra mayor responsabilidad como seres humanos.

Hagamos este camino juntos, un camino en el que Dios también nos sale al encuentro.